Los candidatos deben enviar una foto y jurar por Snoopy que es auténtica. | The Canadian Press.
Se ha presentado en Canadá una comunidad en línea para uso exclusivo de gente atractiva, para lo que impone una «estricta prohibición de la fealdad».
Los candidatos a ingresar en beautifulpeople.net deben enviar una foto y un currículo con la esperanza de ser considerados lo suficientemente atractivos como para convertirse en miembros por parte de quienes ya han superado el proceso de voto subjetivo.
Aunque a alguna gente no le gusta como suena esto, el fundador defiende la red social BeautifulPeople Network como «honesta».
El sitio ya está presente en otros 15 países, y Greg Hodge, el director gerente, dice que han elegido a Canadá porque «hay mucha gente guapa en ese país», aunque añade que «también hay muchos feos».
Hodge afirma que el sitio web «separa la paja del grano».
Robert Hintze, fundador del sitio, dice que su atractivo es que la gente guapa puede relacionarse entre sí sin «toparse con un montón de gente fea».
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3 de julio de 2008
9 de mayo de 2008
Seis meses de arresto para el hombre que se equivocó de cama
Se metió en la de la madrastra de su novia. | Chatham Daily News.
El pasado miércoles declaró ante el juez el hombre que, buscando a su novia en la oscuridad de un chalet de Peterborough (Ontario), terminó en la cama de su madrastra.
El abogado de oficio, John Marsland, afirma que la mujer se despertó, encontrándose con un hombre en su cama que apestaba a alcohol y le tocaba los pechos. La víctima, creyendo que se trataba de su marido, le dijo que parase, y él abandonó la cama. A la mañana siguiente descubrió que no había sido su mardio.
Paul Cowell, de 38 años y oriundo de Brampton, que no tenía permiso para estar en el chalet, fue arrestado ese mismo día y puesto a disposición judicial. Cowell se declaró culpable de allanamiento de morada para cometer una ofensa procesable.
Diciendo que era «incomprensible» que un hombre entrase a un chalet sin invitación y se metiera en la cama de una extraña, el juez condenó a Cowell a seis meses de arresto domicilario y un año de libertad condicional.
El pasado miércoles declaró ante el juez el hombre que, buscando a su novia en la oscuridad de un chalet de Peterborough (Ontario), terminó en la cama de su madrastra.
El abogado de oficio, John Marsland, afirma que la mujer se despertó, encontrándose con un hombre en su cama que apestaba a alcohol y le tocaba los pechos. La víctima, creyendo que se trataba de su marido, le dijo que parase, y él abandonó la cama. A la mañana siguiente descubrió que no había sido su mardio.
Paul Cowell, de 38 años y oriundo de Brampton, que no tenía permiso para estar en el chalet, fue arrestado ese mismo día y puesto a disposición judicial. Cowell se declaró culpable de allanamiento de morada para cometer una ofensa procesable.
Diciendo que era «incomprensible» que un hombre entrase a un chalet sin invitación y se metiera en la cama de una extraña, el juez condenó a Cowell a seis meses de arresto domicilario y un año de libertad condicional.
28 de abril de 2008
La policía montada de Canadá arresta al ladrón de bikinis
El momento de la detención el joven vestía un bikini rosa con volantes robado. | Calgary Herald, National Post.
El descarado ladrón de bikinis que asaltaba salones de bronceado de Rutland (Columbia Británica, Canadá) fue detenido por la policía montada vistiendo una de las prendas robadas.
La policía localizó al adolescente sospechoso cuando una furgoneta robada pinchó los neumáticos al pasar sobre una cinta de pinchos. El conductor huyó corriendo pero fue detenido con la ayuda de un perro policía. Los agentes comprobaron entonces que el joven vestía un bikini rosa bajo su ropa. «Cuando la policía me lo dijo, fue difícil aguantar la risa», dijo la víctima de las robos Darlene Lehoux, propietaria del Salón de Bronceado Serenity. «El único bikini rosa que fue robado tenía volantitos en la braguita y también en el sujetador.»
El negocio de Lehoux fue asaltado tres veces el año pasado, pero la caja siempre quedó intacta, robándose siempre bikinis. La última vez una cámara de seguridad grabó a un adolescente. «Remoloneaba como si estuviese de compras en un Wal-Mart», dijo Lehoux. «Tomó unos cuantos bikinis y salió a la furgoneta. Entonces volvió, miró las gafas de sol, y de nuevo los bikinis.»
Lehoux corrió a la tienda cuando recibió el aviso y vió al ladrón tres locales más abajo, saliendo de otra tienda y marchándose en la furgoneta robada. «No sé qué más necesitaría de la otra tienda; quizá estaba buscando maquillaje y productos capilares», bromeó Lehoux. «Pero conseguí su número de matrícula.» Así recuperaron 25 de los 42 bikinis robados.
Ahora el quinceañero se enfrenta a varios cargos, y comparecerá ante un tribunal en junio.
El descarado ladrón de bikinis que asaltaba salones de bronceado de Rutland (Columbia Británica, Canadá) fue detenido por la policía montada vistiendo una de las prendas robadas.
La policía localizó al adolescente sospechoso cuando una furgoneta robada pinchó los neumáticos al pasar sobre una cinta de pinchos. El conductor huyó corriendo pero fue detenido con la ayuda de un perro policía. Los agentes comprobaron entonces que el joven vestía un bikini rosa bajo su ropa. «Cuando la policía me lo dijo, fue difícil aguantar la risa», dijo la víctima de las robos Darlene Lehoux, propietaria del Salón de Bronceado Serenity. «El único bikini rosa que fue robado tenía volantitos en la braguita y también en el sujetador.»
El negocio de Lehoux fue asaltado tres veces el año pasado, pero la caja siempre quedó intacta, robándose siempre bikinis. La última vez una cámara de seguridad grabó a un adolescente. «Remoloneaba como si estuviese de compras en un Wal-Mart», dijo Lehoux. «Tomó unos cuantos bikinis y salió a la furgoneta. Entonces volvió, miró las gafas de sol, y de nuevo los bikinis.»
Lehoux corrió a la tienda cuando recibió el aviso y vió al ladrón tres locales más abajo, saliendo de otra tienda y marchándose en la furgoneta robada. «No sé qué más necesitaría de la otra tienda; quizá estaba buscando maquillaje y productos capilares», bromeó Lehoux. «Pero conseguí su número de matrícula.» Así recuperaron 25 de los 42 bikinis robados.
Ahora el quinceañero se enfrenta a varios cargos, y comparecerá ante un tribunal en junio.
25 de abril de 2008
Indemnizado un peluquero tras arruinar una mosca muerta su vida sexual
También dejó de ducharse, de tomar café e inclusó sufrió estreñimiento. | Free Republic, CBC.
Un estilista libanés afincado en Windsor (Ontario, Canadá) que sufrió «un daño psicológico demostrado» tras descubrir una mosca muerta en una botella de agua Culligan ha sido indemnizado con más de 340.000 $ por daños.
Waddah Mustapha, alias Martin Mustapha, que regenta dos establecimientos de Peluquería y Spa Martin's en el Hotel Radisson y el Casino Windsor, afirmó padecer «shock nervioso, angustia emocional y ansiedad, depresión y enfermedad física y psicológica» a raíz del hallazgo del insecto, lo que lafectó a su vida laboral e incluso sexual. «Se ha retrasado mucho», dijo Mustapha sobre la sentencia.
El 21 de noviembre de 2001, Martin y su esposa Lynn, embarazada de siete meses, estaban preparando una nueva botella de agua Culligan para ponerla en el dispensador cuando ella vio algo oscuro en la misma. Ambos miraron más fijamente, y al ver patas y alas advirtieron que era una mosca muerta. Lynn vomitó en el acto y Martin vomitó luego, por la tarde. «Todos conocemos ese tipo de moscas, las de color azul. Se posan en las heces y las ratas muertas de las cunetas y terminan en el agua», declaró Mustapha. «Esto no trata de mí: es un asunto de salud pública.»
El juez John Brockenshire escuchó cómo desde ese momento Mustapha «no podía dejar de pensar en la mosca de la botella». Martin dijo al tribunal que tenía pesadillas en las que caía en el agua de una acequia boca abajo y que no podía dormir más de cuatro horas al día. También declaró que había perdido el sentido del humor y se había vuelto porfiador y nervioso.
Mustapha no acudió al médico hasta enero del 2002, cuando los clientes de su peluquería le «preguntaban qué le iba mal y si se encontraba bien». El médico le recetó antidepresivos para ayudarle a relajarse y dormir, así como un surfactante ablandador de heces para el estreñimiento que Mustapha atribuía al hecho de haber dejado de beber los ocho vasos diarios de agua que tomaba hasta el incidente.
Martin dijo que desde el hallazgo a menudo le venían a la mente imágenes de moscas pasenado sobre heces animales o comida putrefacta y luego entrando en su agua embotellada. Antes del incidente Mustapha se duchaba a diario, cantando mientras, pero desde entonces se quedaba de pie en el baño pensando en si ducharse o no y a menudo se vestía y se marchaba o se pasaba un trapo por las axilas antes de ponerse desodorante.
Gracias a la terapia Mustapha logró meter la cabeza bajo el agua sin que ésta tocase su cara y más tarde aprendió a meterse en la ducha, sin agua, en traje de baño. Tras el incidente Mustapha empezó a beber café instantáneo hecho sólo con leche templada, pero tras la terapia pudo volver a tomar café hecho de forma tradicional. Sin embargo, fue incapaz de volver a beber agua sola.
Su abogado, Pat Ducharme, dijo que el caso era único en Canadá. «Encontré un precedente que tenía que ver con gente que había consumido elementos extraños pero ninguno en el que alguien hubiera desarrollado una depresión grave tras verlos en una botella», dijo. Explicó que el caso tuvo éxito gracias al número de médicos que examinó a su cliente. «Todos ellos llegaron a la conclusión de que estaba sufriendo una grave depresión por haber visto la mosca en la botella.»
Otro factor decisivo fue que un psiquiatra contratado por Culligan examinó a Mustapha durante 10 minutos y consideró que su demanda era falsa, una conclusión que el juez Brockenshire rechazó. El agua que Culligan distribuye en Windsor procede de una planta en Woodstock. La compañía destificó que se sometía a un filtrado intensivo y a sistemas de purificación, pero que las moscas podían entrar en la llamada «sala estéril» y meterse en una botella antes o durante su llenado.
«Estoy dispuesto a aceptar que las probabilidades de que ocurriese son muy bajas», escribió el juez Brockenshire en su sentencia. «Sin embargo sucedió, y no debió haberlo hecho jamás.»
Un estilista libanés afincado en Windsor (Ontario, Canadá) que sufrió «un daño psicológico demostrado» tras descubrir una mosca muerta en una botella de agua Culligan ha sido indemnizado con más de 340.000 $ por daños.
Waddah Mustapha, alias Martin Mustapha, que regenta dos establecimientos de Peluquería y Spa Martin's en el Hotel Radisson y el Casino Windsor, afirmó padecer «shock nervioso, angustia emocional y ansiedad, depresión y enfermedad física y psicológica» a raíz del hallazgo del insecto, lo que lafectó a su vida laboral e incluso sexual. «Se ha retrasado mucho», dijo Mustapha sobre la sentencia.
El 21 de noviembre de 2001, Martin y su esposa Lynn, embarazada de siete meses, estaban preparando una nueva botella de agua Culligan para ponerla en el dispensador cuando ella vio algo oscuro en la misma. Ambos miraron más fijamente, y al ver patas y alas advirtieron que era una mosca muerta. Lynn vomitó en el acto y Martin vomitó luego, por la tarde. «Todos conocemos ese tipo de moscas, las de color azul. Se posan en las heces y las ratas muertas de las cunetas y terminan en el agua», declaró Mustapha. «Esto no trata de mí: es un asunto de salud pública.»
El juez John Brockenshire escuchó cómo desde ese momento Mustapha «no podía dejar de pensar en la mosca de la botella». Martin dijo al tribunal que tenía pesadillas en las que caía en el agua de una acequia boca abajo y que no podía dormir más de cuatro horas al día. También declaró que había perdido el sentido del humor y se había vuelto porfiador y nervioso.
Mustapha no acudió al médico hasta enero del 2002, cuando los clientes de su peluquería le «preguntaban qué le iba mal y si se encontraba bien». El médico le recetó antidepresivos para ayudarle a relajarse y dormir, así como un surfactante ablandador de heces para el estreñimiento que Mustapha atribuía al hecho de haber dejado de beber los ocho vasos diarios de agua que tomaba hasta el incidente.
Martin dijo que desde el hallazgo a menudo le venían a la mente imágenes de moscas pasenado sobre heces animales o comida putrefacta y luego entrando en su agua embotellada. Antes del incidente Mustapha se duchaba a diario, cantando mientras, pero desde entonces se quedaba de pie en el baño pensando en si ducharse o no y a menudo se vestía y se marchaba o se pasaba un trapo por las axilas antes de ponerse desodorante.
Gracias a la terapia Mustapha logró meter la cabeza bajo el agua sin que ésta tocase su cara y más tarde aprendió a meterse en la ducha, sin agua, en traje de baño. Tras el incidente Mustapha empezó a beber café instantáneo hecho sólo con leche templada, pero tras la terapia pudo volver a tomar café hecho de forma tradicional. Sin embargo, fue incapaz de volver a beber agua sola.
Su abogado, Pat Ducharme, dijo que el caso era único en Canadá. «Encontré un precedente que tenía que ver con gente que había consumido elementos extraños pero ninguno en el que alguien hubiera desarrollado una depresión grave tras verlos en una botella», dijo. Explicó que el caso tuvo éxito gracias al número de médicos que examinó a su cliente. «Todos ellos llegaron a la conclusión de que estaba sufriendo una grave depresión por haber visto la mosca en la botella.»
Otro factor decisivo fue que un psiquiatra contratado por Culligan examinó a Mustapha durante 10 minutos y consideró que su demanda era falsa, una conclusión que el juez Brockenshire rechazó. El agua que Culligan distribuye en Windsor procede de una planta en Woodstock. La compañía destificó que se sometía a un filtrado intensivo y a sistemas de purificación, pero que las moscas podían entrar en la llamada «sala estéril» y meterse en una botella antes o durante su llenado.
«Estoy dispuesto a aceptar que las probabilidades de que ocurriese son muy bajas», escribió el juez Brockenshire en su sentencia. «Sin embargo sucedió, y no debió haberlo hecho jamás.»
22 de abril de 2008
Condenado a prisión el hombre que pedía a sus víctimas que le pateasen la entrepierna
Una de ellas, asustada, accedió a patearle repetidamente. | Guelph Mercury.
Un hombre de 28 años que afirmó actuar movido por la «curiosidad» cuando pidió a siete mujeres diferentes que le pateasen la entrepierna ha sido condenado a 60 días de prisión. «No termina de satisfacerme la afirmación de que usted no supone un riesgo para la comunidad», dijo el juez Bruce Frazer al acusado Jarrett Loft, que se había declarado culpable del cargo de daños a la propiedad.
El tribunal oyó cómo el acusado había abordado en el lapso de dos meses a siete mujeres diferentes en senderos de parques públicos de la ciudad y les había pedido que le dieran patadas en la entrepierna. Una de ellas, asustada por lo que el hombre pudiera hacerle si se negaba, le pateó en repetidas ocasiones. Loft, nacido en Oshawa aunque residente en Guelph desde hace siete años, le dio las gracias y se marchó en su bicicleta.
El juez Frazer se declaró frustrado porque el informe preliminar de los hechos no explicase qué motivó los crímenes. «Es extraordinario lo que no dice», dijo el juez. Frazer también se preocupó por una nota del informe acerca de que Loft había recibido asesoramiento psicológico varios años atrás pero creía no necesitarlo ya.
Jacqueline Coady, pareja de hecho de Loft, declaró que no tenía explicación para el comportamiento del acusado. «Puedo decir con franqueza que lo encuentro tan raro y perturbador como todos ustedes», afirmó Coady, que estaba embarazada de ocho meses de la hija de ambos en el momento del arresto de Loft. Coady dijo que Loft le había contado que sentía «curiosidad» tras haber visitado varios sitios web pornográficos, y que había hablado con un psicólogo que trató a su pareja y creía que su conducta era resultado de la curiosidad más que de un problema mental.
El abogado de la defensa, Richard Gazzola, pidió al juez que declarase la libertad condicional supeditada a tratamiento psicológico. El fiscal, Murray deVos, sugirió una pena de prisión breve, calificando los crímenes de «comportamiento predatorio y planificado», pues Loft asaltó específicamente a mujeres solas y aisladas.
El juez estuvo de acuerdo en que la conducta del hombre fue «perturbadora, espantosa y [que] había dejado una impresión duradera en las víctimas». En una serie de impactantes declaraciones, las mujeres describieron estar perturbadas por sus encuentros con Loft y reacias a volver a parques públicos.
El juez permitirá que Loft cumpla su condena los fines de semanas para que no pierda su trabajo de maquinista. Tras esto, quedará en libertad condicional durante dos años, en los que deberá recibir tratamiento psicológico, no podrá acceder a Internet y tendrá que mantenerse alejado de parques, patios de colegios y de recreo, salvo que le acompañe alguien aprobado por su oficial de la condicional.
Un hombre de 28 años que afirmó actuar movido por la «curiosidad» cuando pidió a siete mujeres diferentes que le pateasen la entrepierna ha sido condenado a 60 días de prisión. «No termina de satisfacerme la afirmación de que usted no supone un riesgo para la comunidad», dijo el juez Bruce Frazer al acusado Jarrett Loft, que se había declarado culpable del cargo de daños a la propiedad.
El tribunal oyó cómo el acusado había abordado en el lapso de dos meses a siete mujeres diferentes en senderos de parques públicos de la ciudad y les había pedido que le dieran patadas en la entrepierna. Una de ellas, asustada por lo que el hombre pudiera hacerle si se negaba, le pateó en repetidas ocasiones. Loft, nacido en Oshawa aunque residente en Guelph desde hace siete años, le dio las gracias y se marchó en su bicicleta.
El juez Frazer se declaró frustrado porque el informe preliminar de los hechos no explicase qué motivó los crímenes. «Es extraordinario lo que no dice», dijo el juez. Frazer también se preocupó por una nota del informe acerca de que Loft había recibido asesoramiento psicológico varios años atrás pero creía no necesitarlo ya.
Jacqueline Coady, pareja de hecho de Loft, declaró que no tenía explicación para el comportamiento del acusado. «Puedo decir con franqueza que lo encuentro tan raro y perturbador como todos ustedes», afirmó Coady, que estaba embarazada de ocho meses de la hija de ambos en el momento del arresto de Loft. Coady dijo que Loft le había contado que sentía «curiosidad» tras haber visitado varios sitios web pornográficos, y que había hablado con un psicólogo que trató a su pareja y creía que su conducta era resultado de la curiosidad más que de un problema mental.
El abogado de la defensa, Richard Gazzola, pidió al juez que declarase la libertad condicional supeditada a tratamiento psicológico. El fiscal, Murray deVos, sugirió una pena de prisión breve, calificando los crímenes de «comportamiento predatorio y planificado», pues Loft asaltó específicamente a mujeres solas y aisladas.
El juez estuvo de acuerdo en que la conducta del hombre fue «perturbadora, espantosa y [que] había dejado una impresión duradera en las víctimas». En una serie de impactantes declaraciones, las mujeres describieron estar perturbadas por sus encuentros con Loft y reacias a volver a parques públicos.
El juez permitirá que Loft cumpla su condena los fines de semanas para que no pierda su trabajo de maquinista. Tras esto, quedará en libertad condicional durante dos años, en los que deberá recibir tratamiento psicológico, no podrá acceder a Internet y tendrá que mantenerse alejado de parques, patios de colegios y de recreo, salvo que le acompañe alguien aprobado por su oficial de la condicional.
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