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16 de julio de 2008

Organizan un rodeo gay para luchar contra los estereotipos sexuales

Una de las pruebas consistía en poner una bragas rosas a una cabra. | Reuters.

La comunidad gay de Filadelfia ha organizado el primer rodao gay con el objetivo de derribar algunos estereotipos sexuales.

Unos 50 participantes ataron novillos, chasquearon látigos y derribaron ganado al suelo durante el fin de semana en un intento de demostrarse a sí mismos —y al resto del mundo— que son tan capaces de enfrentarse a deportes tradicionalmente machos como los heteros.

«Esto demuestra que somos normales», dijo Jen Vrana, presidente y fundador de la Asociación de Rodeo Gay Libertad, un grupo de 240 miembros que fue fundado hace dos años. «Este es un deporte netamente americano, y todos nosotros somos americanos.»

Pero el evento —como otros rodeos gais más antiguos celebrados en otros lugares de Estados Unidos— se distingue de los rodeos tradicionales en la inclusión de un poco de diversión en la fuerza y habilidad necesarias para controlar a un animal desbocado. Intercalados con pruebas familiares como la monta de bueyes y el atado de terneros aparece la «vestimenta de cabra» —en la que parejas de concursantes intentan poner unas bragas rosas en los cuartos traseros de una cabra poco cooperativa en el menor tiempo— y la «decoración de buey» —en la que un miembro del equipo tiene que atar un lazo en el rabo de un buey enfadado mientras los demás intentan sujetarlo por los cuernos.

Chuck Curry, de 45 años y participante en tres pruebas, acudió al rodeo desde Fort Lauderdale (Florida). Dijo que ya había participado en otros cinco rodeos gais en los últimos tres años y que tiene dos empleos, barman y taxista, para financiar esta afición. Preguntado sobre los motivos por los que le gustan tantos, contestó: «Conozco gente... no puedo decirlo de forma más educada.»

Curry dice que los rodeos gais, que empezaron a mediados de los años 70, han arraigado tanto que su padre, que quería que se convirtiera en jugador de fútbol americano, va a verle participar en ellos.

Scott Jackson, uno de los aproximadamente 500 espectadores, la mayoría hombres, dice que los rodeos gais gustan a la comunidad homosexual porque refuerzan el sentido de la masculinidad entre una población que tiene rasgos esterotipadamente femeninos. También permite a los participantes aspirar a «una vida campera en el oeste» incluso aunque sean urbanitas.

«Es un evento muy peligroso, y estamos haciendo cosas que hacen los profesionales», dijo Jackson, de 38 años y funcionario en Oklahoma City, que había acudido a Filadelfia para apoyar su primer rodeo gay.

Dan Williamson, de 44 años y diseñador gráfico de Washington DC, dice que asiste a los rodeos gais porque supone una oportunidad de estar entre amigos. «No es tanto una reunión de gais como un picnic de la iglesia: conoces a todo el mundo y te sientes muy aceptado.»

14 de julio de 2008

Sancionarán por gritar por la noche y disparar tracas en Valencia

Estupor entre los foráneos. | 20minutos.

El pasado viernes entró en vigor la nueva ordenanza del ruido del ayuntamiento de Valencia, que prohíbe subir demasiado el volumen del televisor y circular en coche con las ventanillas bajadas y la música demasiado alta. Otro aspecto polémico de la norma es la prohibición de realizar labores domésticas de domingo a jueves de 22 a 8 horas y de viernes a sábados de 22 a 9:30 horas, como por ejemplo colgar un cuadro o poner la lavadora.

Además, si se dispara la alarma del coche más de cinco minutos la Policía Local tiene autorización para llevarse el vehículo al depósito de la grúa y está prohibido poner el aire acondicionado si éste hace ruido.

Tampoco se no permite tirar tracas en bodas, bautizos, o en otras celebraciones a no ser que se pida autorización al ayuntamiento. Además, tanto los altavoces que llevan los coches para hacer propaganda electoral como el tradicional afilador tendrán que utilizar otras técnicas para encontrar adeptos.

No obstante, no todo se va a supeditar a la ordenanza del ruido, las excepciones son los espectáculos pirotécnicos que tengan autorización, la cabalgata de Reyes y las fiestas de Fallas, entre otras.

Si no se cumple con la norma, la Policía Local podrá interponer multas que van de los 60 a los 600 €, en el caso de que sea una infracción leve (por ejemplo no pedir autorización para hacer una verbena) o las graves que van de los 601 a los 6000 € a quienes reincidan.

Los fabricantes de tracas, altavoces y silbatos criticaron la norma por retrógrada y contraria a los usos y costumbres de los valencianos, además de denunciar el insaciable afán recaudatorio del ayuntamiento, que a su juicio es lo único para lo que servirá la nueva ley. «Las tradiciones no se cambian por narices», declararon, desafiantes.

8 de julio de 2008

Una saudí pide el divorcio después de que su marido le viera el rostro

Llevaban casados 30 años. | Daily Mail.

Una mujer saudí ha pedido el divorcio a su marido tras 30 de matrimonio porque éste aprovechó que estaba dormida para levantarle el velo y verle el rostro, momento en el que ella se despertó.

Aunque la mujer reconoce que su marido se disculpó y prometió no volver a hacerlo, ella insiste en que quiere el divorcio. Curiosamente no es el primer marido saudí al que su mujer nunca le enseña el rostro.

Está el caso de Ali al-Qahtani, cuya esposa llevó el velo facial durante los 10 años de matrimonio. Cuando intentó quitárselo, ella amenazó con abandonarle y solo decidió quedarse cuando él juró que nunca volvería a intentarlo. Y ni el marido ni los hijos de Om Rabea al-Gahdaray, de 70 años, han visto nunca su rostro. Se trataba de una tradición familiar, seguida también por su madre y sus hermanas, que su marido aceptó y nunca intentó cambiar. Cuando se le pregunta cómo ha podido tener hijos sin que su marido le viese el rostro, responde: «El matrimonio es una cuestión de amor, no de caras.»

Muchos países islámicos como Arabia Saudí e Irán exigen a las mujeres que cubran sus rostros en público, pero no en la privacidad de sus hogares. Llevar el velo siempre, incluso delante de sus maridos, no es una costumbre islámicos sino una tradición muy antigua practicada por una minoría de mujeres en regiones remotas de los países del Golfo.

8 de junio de 2008

Dos clanes pakistaníes zanjan ocho años de disputas con la entrega de 15 vírgenes

Las hostilidades se iniciaron cuando el perro de un clan mordió al burro del otro. | El País.

Un consejo de notables locales (yirga) de la provincia pakistaní de Baluchistán ha resuelto saldar una vieja disputa entre clanes con la entrega de 15 vírgenes de entre tres y 10 años de edad.

El enfrentamiento lo desató hace ocho años un perro del clan de los qalandari, que mordió a un burro de los chakrani. El can debía de tener rabia y el asno murió. Entonces los dos clanes se enzarzaron en una pelea que ha costado la vida a 13 personas: 11 qalandaris y un hombre y una mujer chakranis. La yirga pretendía con su intervención acabar con el derramamiento de sangre, para lo que recurrió a su más ancestral sentencia: el ofrecimiento de impúberes en matrimonio sin tener en cuenta la edad de los hombres con los que se desposarán.

Los dos clanes pertenecen a la tribu bugti, una de las 130 tribus que pueblan el indómito territorio baluchistano, donde cinco grupos armados se disputan con el Ejército de Pakistán el control de las enormes reservas de gas de esta provincia, la mayor del país (347.190 kilómetros cuadrados), la menos poblada (10 millones de habitantes) y la más atrasada.

El veredicto de la yirga se ajusta al dictado en 2002 por el entonces jefe de la tribu Nawab Akbar Jan Bugti, quien para apagar el desenfreno de muertes organizado por los chakrani tras el fallecimiento de su burro, multó a éstos con el pago de cuatro millones de rupias (unos 40.000 €) y la «entrega en matrimonio de una niña por mes». Los qalandari, como dueños del perro rabioso, debían pagar una multa de 12.000 €. Los chakrani no aceptaron.

El asesinato por los servicios secretos pakistaníes de Nawab Akbar Jan Bugti en agosto de 2006 puso a la tribu, a la que pertenecen unas 200.000 personas, en mayores dificultades. La necesidad de pacificar a sus clanes para tener una estrategia común ante las negociaciones con el nuevo Gobierno democrático pakistaní, llevó a la yirga a reunirse para buscar una solución definitiva al conflicto. De acuerdo con la tradición, optó porque las niñas pagaran la deuda de sangre y sellaran con su sacrificio la reconciliación entre chakranis y qalandaris.

La sentencia ha levantado ampollas en los sectores más progresistas de Pakistán. El diario Dawn, que se publica en la capital financiera del país, Karachi, fue el que desveló la noticia el pasado 31 de mayo. Según este diario, las niñas debían desposarse en su mayoría con hombres mayores de 50 años. En realidad, el trato las convierte en esclavas de los maridos, una situación que viven muchas mujeres pakistaníes, tanto de las zonas tribales como de las zonas rurales de las cuatro provincias del país.

Una vez hecho público el veredicto del consejo de notables, la Comisión de Derechos Humanos de Pakistán ha pedido no sólo la anulación de la decisión, sino también el «inmediato encarcelamiento de todos los que participaron en la yirga y de todos los que estuvieron de acuerdo en pagar con niñas menores por la solución de una deuda tribal».

Tanto la ley religiosa islámica como la ley civil pakistaní prohíben los matrimonios infantiles, tan arraigados en la tradición feudal del país. Según la ley islámica (sharía), las mujeres sólo pueden casarse después de la pubertad, y las de tres a 10 años son impúberes. Además, la ley civil no permite el matrimonio a menores de 16 años.